Nuestra Historia

Cómo empezó todo
Del amor de una madre. Con la mirada de una hija.
En el pasillo de belleza, casi cada producto promete diez milagros a la vez: piel perfecta, glow eterno, la paz mundial y probablemente también una personalidad nueva. Por delante, el envase va vestido de gala. Por detrás hay una lista que solo se podría leer con bata blanca de laboratorio, y aun así habría que buscar la mitad en Google.
Quien tiene una hija con la piel sensible acaba leyendo solo ese reverso. Con lupa, buscador y un respeto cada vez mayor por cualquiera que haya estudiado Química. Esa era yo, la madre.
Mi hija estaba delante de las mismas estanterías e hizo la pregunta que lo cambió todo: ¿por qué hace falta haber estudiado Química para entender un producto de labios corriente de droguería?
Una conversación en la mesa de la cocina y, al final, estaba decidido: si nadie lo hace como nos gustaría, lo hacemos nosotras.
Así nació JunkFree Cosmetics. Junto a un laboratorio cosmético de Mallorca desarrollamos fórmulas que se conforman con muy pocos ingredientes. En el lineal, las listas largas son lo habitual. Nuestros lip oils llevan de doce a catorce; nuestros body oils, de cinco a siete. Cada uno está explicado con tanta claridad que no hace falta ningún máster en Química. Y todo en un envase que da más ganas de lucir que de esconder.
Somos madre e hija, y formamos un equipo muy bien avenido. Ella aporta la mirada de su generación; yo, las preguntas que se hacen las madres. Y casi siempre tiene razón ella. Elaborado bajo el sol en la hermosa isla de Mallorca, para la próxima generación.
Madre e hija, fundadoras de JunkFree Cosmetics